Chau Chau Chau verano Chau (Y lo digo entre lágrimas) bajooonnn…
¿Por qué tiene que terminar el verano, si es lo más (y no de Zamora precisamente)? ¡Y encima tiene que empezar el otoño, que es gris, fresco y triste! Como si eso fuera poco, esa estación es el mayor indicador de que terminan las vacaciones y de que empieza lo peor: El primer cuatrimestre ´09.
Que lo sepa el mundo: “ NO QUIERO EMPEZAR A CURSAR!!!”, gritás desaforado/a como si tu clamor pudiera detener el tiempo en el mes de marzo. Pero no. Ya es hora de que sepas que tu reclamo desesperado solo te quitará la voz y tal vez ligues algún macetazo de alguna vecina que quiere escuchar en paz la novela de la tarde. Así que es hora de que te resignes y pienses que lamentablemente no queda otra…(Y lo digo entre lágrimas, una vez más).
Solo queda disfrutar de las últimas semanas en las que podés dormir hasta tarde, entre otras cosas que uno hace cuando no va a la facu.
“No quiero ni pensarlo”, decís en voz baja y luego largas un contenido suspiro. Pero es mas fuerte que vos, y esa escalofriante idea te persigue, te persigue cada día y de un modo más intenso y persistente. Seguís estando en el mes de marzo, sí marzo…nunca te gusto taaanto marzo y ahora lo amás y no querés que termine jamás, porque eso significa que las vacaciones te dicen chau. Y vuelve a tu mente la misma reflexión de siempre: “No quiero ni pensarlo” y la idea va tomando forma a medida que pasan los días, porque sabes que el enemigo tiene nombre: “ABRIL”. Ese cincoletrudo siempre existió, pero solo hace unos años lo empezaste a nombrar de otra manera y hasta incluso odiarlo.
Con solo oir su nombre, "Abril", se te pone la piel de gallina, y terminas apichonandote. Sabés que él implica no sólo el inicio del calvario facultativo, sino que trae consigo los daños colaterales que provoca en cualquier estudiante, a saber: asistir todas las mañanas a la universidad, con escarcha en la cara, para disfrutar de las 'entretenidísimas' clases de las que taaanto disfrutas en ese letal estado somnoliento; comerte cuatro horas de un monologo que termina por volverse insorprotable; comenzar a leer los apuntes de cada cátedra que son más grandes y densos que el libro gordo de petete; dejar de lado eso que tanto te gusta y que extrañas como a nada en este mundo, la joda con tus amigos; sacrificar siestas; pasar noches y noches en vela, aguantando a base de café, coca con cafia, lo-que-dé!, con el fin de mantenerte despierto para intentar absorver todos los conociemientos -que no aprendiste durante la cursada-, en la noche anterior al parcial, con lo cual sólo lográs pasar una noche patética muerto de frío, cabeceando del sueño, y hasta alucinando, creyendo ver duendes verdes por las paredes.
Ves que las horas pasan más rápido que lo habitual y anhelas que el tiempo se detenga para poder terminar de devorarte los libros y hecharte como una vaca en la cama, pero como sabes que eso es imposible porque nunca tuviste tanta suerte, solo te conformas con recibir una noticia de tipo: "Mañana hay paro" o "Atropellaron al profesor, el parcial pasa a la semana que viene".
Para peor, cuando te rendís y optás por descansar un ratito para rescatar algo de esa lucidez perdida, sólo soñas con los apuntes, con letras, por lo que ya te levantas con la vista cansada.
En síntesis, te convences que en Abril comienza este calvario, y te ves volviendo al infierno mismo. Motivo por el cual te sentis inmerso en una crisis emocional tan grande que te hace sospechar que ni asistiendo a los cursos de autoayuda de José de Bonifacio al 666 del barrio porteño de caballito, vas a poder recuperarte de ese tsunami psicológico en el que caes todos los fines de marzo y principios de abril.
Y caes en la cuenta de cuan irónica es para vos el fragmento de esa canción de Fito: “Dios Santo que bello abril”. Por supuesto, demandarías al autor sino fuera porque tus argumentos no serian tomados como válidos bajo ningún tribunal del país. Y ahí analizas: “Me comprenderían si fueran universitarios que vienen derrochando poco más de 3 meses de hacer la nada misma. Pero los jueces, no. Ellos están acostumbrados a tener el trasero inmóvil todo el año así que no me prestarían ni la menor atención”.
En fin, se debería de hacer una lista de las maravillosas experiencias que ocurren (solo y únicamente solo) en verano. Aaahh verano…VE-RA-NO…verano, es la palabra favorita de cualquier estudiante (menos de aquellos que deben dar finales). Y va acompañada de otra hermosa palabra: VACACIONES, VA-CA-CIO-NES, vacaciones…
¿Hay algo mejor? Si hay alguien que piensa lo contrario, que arroje la primer botella.(¿?)
Los días soleados de mucho mucho calor (sofocantes lo sé, pero ideales porque son otra señal de que estás en pleno descanso de ese pesadísimo cuatrimestre). La pileta, los amigos que no ves durante el año porque “estas estudiando”, salir por todos esos días que no pudiste porque “estabas estudiando”, y lo maaasss masss sagrado: DORMIR. See dormís, dormis por todo lo que dormiste, por lo que NO dormiste, por lo que no durmieron tus compañeros, por lo que anhelabas dormir. Obviamente, antes no podias hacerlo porque “estabas estudiando”.
Como conclusión, asumís que no tenes la máquina del tiempo del Doc Emmett Brown, que como dice la canción: “Todo tiene un final, todo termina,
tengo que comprender no es eterna la vida…” (La buena vida en este caso) y que por mas que tengas la simple y llana sensación de que “pasó rapidísimo” ese verano, fueron quizás las mejores vacaciones. Así que ¡arriba universitario!, que al fin y al cabo vos solito te metiste en el baile y ahora tenés que bailar. Odiás abril por que empieza el cuatrimestre, ¡conformate! Sería mucho peor empezar en marzo y entonces ahí odiarías a marzo de la misma manera con la que amás desde el fondo de tus entrañas a diciembre.

¡Adelante mis valientes!
¡A juntar valor, a respirar hondo y a empezar el cuatrimestre, carajo!
¡Ah! y para no perder la costumbre, seguro que el primer día de clase, tu primera pregunta al compañero de al lado, será: Che…¿Qué día de julio termina el cuatrimestre?.
Escribió, con lágrimas en los ojos: Jesica "Patín", Productora de Identikit.
Metieron el hocico y tijeretearon: Nova, Conductora de Identikit.
Maka, Productora de Identikit.